Práctica
Artículos prácticos
El primer artículo de la sección explica cómo reescribir un mensaje, un correo o un aviso para que se entienda a la primera lectura. El método sirve igual para un correo a tus compañeros, una nota para los vecinos o una publicación breve en el chat de trabajo.
Un texto claro es una cortesía: quien escribe dedica un minuto más para que quien lee no tenga que adivinar.
Qué preparar antes
- El borrador del mensaje tal como te ha salido, aunque te parezca torpe.
- La respuesta a «qué tiene que hacer o saber el lector», formulada en una sola frase.
- Una idea del destinatario: alguien de tu equipo, una persona de otro departamento o un lector desconocido.
- Todos los datos necesarios —plazos, lugar, contactos— para no añadirlos luego con prisas.
- Un diccionario general y uno ortográfico a mano o en los marcadores del navegador.
- Unos minutos de calma: reescribir un texto a la carrera casi siempre cuesta más.
Formula lo principal
Antes de corregir palabras, decide para qué escribes el mensaje. Pon esa idea al principio: el lector debe entender enseguida de qué se trata y qué se espera de él.
Ejemplo ficticio: en lugar de una larga introducción sobre el trabajo hecho, el correo empieza con «Te pido que revises el borrador del informe antes del viernes».
Deshaz las cadenas de sustantivos
El burocratés adora construcciones como «la realización de la revisión del proceso». Busca el verbo escondido detrás de los sustantivos y devuélvelo a su sitio.
Ejemplo ficticio: «procedemos a la realización de la limpieza del portal» se convierte en un simple «limpiamos el portal».
Mira los préstamos
Relee las palabras extranjeras con los ojos del destinatario. Si tu lector está acostumbrado a ellas, déjalas; si no, busca un equivalente en español o explica la palabra la primera vez que aparezca.
Ejemplo ficticio: dentro del equipo todo el mundo entiende «deadline», pero en un aviso para los vecinos resulta más natural escribir «plazo».
Revisa las palabras parecidas
Los parónimos se intercambian con facilidad al teclear deprisa. Relee aparte los lugares donde aparecen «prever» y «proveer», «perjuicio» y «prejuicio», «actitud» y «aptitud».
Ejemplo ficticio: «hay que prever un retraso» significa contar con él de antemano, y «hay que proveer de portátiles al equipo», dárselos.
Divide las frases largas
Si no puedes leer una frase de un tirón, pártela. Una idea, una frase; conectores como «por eso» y «además» mantendrán la lógica.
Ejemplo ficticio: una frase con tres subordinadas sobre el cambio de fecha de una reunión se convierte en dos frases cortas: qué ha cambiado y qué hay que hacer.
Elimina las repeticiones
Busca pleonasmos y tautologías: palabras que repiten lo ya dicho. Sin ellas el texto se acorta y el sentido sigue intacto.
Ejemplo ficticio: «un regalo gratis» se queda en «un regalo», y «volver a repetir», en «repetir».
Léelo en voz alta
Di el texto en voz alta o imagina que lo cuentas por teléfono. Los puntos donde tropiezas casi siempre piden una corrección.
Ejemplo ficticio: al leerlo en voz alta se nota que «a efectos de garantizar» suena forzado, y el autor escribe simplemente «para».
Errores frecuentes
- Sustituir cada préstamo a toda costa, aunque la alternativa sea más larga y menos precisa.
- Empezar el mensaje con los antecedentes y esconder la petición en el último párrafo.
- Creer que los giros burocráticos son señal de cortesía: la cortesía la transmiten el saludo y el tono, no las construcciones pesadas.
- Dejar jerga profesional en un texto para un público amplio.
- Fiarse de la memoria cuando un diccionario resuelve la duda en un momento.
- Pulir el texto tanto tiempo que pierde la entonación natural.
Otras opciones
- Si el mensaje es complejo, apunta primero una lista de los puntos principales y redacta el texto a partir de ella.
- Pide a un compañero que lea el borrador y lo cuente con sus palabras: las diferencias mostrarán lo que ha quedado poco claro.
- Para los correos que se repiten, prepara una plantilla revisada una sola vez y cambia solo los detalles.
- Si no puedes prescindir de un término, añade una breve explicación entre paréntesis la primera vez que aparezca.
Ponte a prueba
- La idea principal está al principio y se entiende sin el resto del texto.
- Los verbos no se esconden tras cadenas de sustantivos.
- Cada préstamo resulta comprensible para tu destinatario o está explicado.
- Los pares de palabras parecidas están comprobados por su significado.
- Las frases largas están divididas: una idea, una frase.
- Las repeticiones y las palabras que sobran se han eliminado.
- El texto se ha leído en voz alta y suena natural.
Catálogo de publicaciones para lectores en español
Aquí irán apareciendo artículos independientes sobre la elección de palabras, la escritura clara y el uso de diccionarios, escritos para quienes leen en español. Cada uno se redacta desde cero y se contrasta con diccionarios actuales.
Por ahora el catálogo empieza con un único artículo, el que aparece más arriba. Los nuevos contenidos se irán añadiendo cuando estén listos.
En qué estamos trabajando
- Un aviso para los vecinos: cómo escribirlo breve, amable y sin ambigüedades.
- Palabras que cambian de matiz en la conversación y cómo no confundirlas por escrito.
- Cómo leer las marcas del diccionario: coloquial, desusado, técnico.
- Fórmulas de cortesía en el correo de trabajo sin giros burocráticos.
- Palabras nuevas en el habla cotidiana: cómo saber si una palabra se ha asentado.
Normas de la redacción
- Los artículos de este catálogo se escriben por separado para cada versión lingüística y no son traducciones.
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Lee también
- Preguntas
Respuestas breves sobre significados, parónimos, préstamos, burocratés y estilo en la correspondencia de trabajo.
- Colecciones
Itinerarios de lectura: palabras del correo de oficina, pares que se confunden y palabras con una historia curiosa.
- Glosario
Glosario: préstamo, calco, parónimo, neologismo, burocratés, pleonasmo y tipos de diccionarios.
- Secciones
Los cuatro temas de la guía: préstamos, parónimos y confusiones, escritura clara, diccionarios y comprobación de palabras.
Fuentes
- Diccionarios generales, ortográficos y etimológicos actuales del español
Las explicaciones son generales y reflejan el estado del contenido en la fecha de preparación. La lengua cambia despacio, pero cambia: si nuestro consejo no coincide con un diccionario actual, guíate por el diccionario. En documentos oficiales, sigue las normas de presentación que se usen donde trabajas.